El covid dispara la producción de mascarillas en suelo español

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Francisco Sánchez, presidente la patronal, analiza en entrevista con Invertia cuál es la situación y cómo prevé el futuro de este sector.

La llegada de la pandemia de la Covid-19 trajo consigo la obligatoriedad de utilizar la mascarilla con el objetivo de evitar contagios. Un producto que se ha vuelto indispensable en nuestro día a día, pero que al inicio de esta crisis sanitaria era casi imposible de encontrar

 

España tuvo que acudir al mercado exterior para encontrar mascarillas, ya que apenas existía tejido industrial en nuestro país. Un sector que ha crecido en los últimos meses y que ya tiene su propia asociación, presidida por Francisco Sánchez.

 

En esta entrevista con Invertia, el líder de la Asociación Española de Fabricantes de Mascarillas, Batas y EPIs (OESP), analiza en qué punto se encuentran las empresas y cuáles son sus retos de futuro. Un sector que reclama más inversión e igualdad en las reglas de juego entre productores nacionales y extranjeros. 

 

 

¿Por qué surge la asociación?

 

Surge a mediados de julio de 2020 porque una serie de empresas que nos dedicamos a la fabricación de elementos de protección como las mascarillas pensamos que sería interesante que agruparnos para compartir experiencias y defender nuestros intereses. Esta idea ha cristalizado este año y actualmente somos 14 miembros.

 

 

¿Qué objetivos persiguen?

 

Consideramos que este sector debe ser estratégico y es lo que demandamos a la administración nacional y europea. Hay un documento de la Comisión Europea que ya recoge una línea de actuación para que Europa no dependa de terceros países en cuanto a la producción de productos estratégicos. Demandamos que se nos incluya en esta lista porque los productos sanitarios que fabricamos son indispensables para la protección durante la pandemia.

 

 

Al inicio de la pandemia dependíamos mucho de las importaciones extracomunitarias. ¿En qué punto se encuentra esto ahora?

 

Estamos haciendo un estudio para saber los porcentajes. Pero si no somos autosuficientes nos falta poco para serlo. Hay que incentivar que haya empresarios dispuestos a invertir en este sector, para poder afianzar la industria.

 

Esto es difícil de conseguir si el único factor que considera la administración en las licitaciones es el precio. Esto es un mal incentivo para impulsar a la industria europea a seguir invirtiendo. Por eso, demandamos que el coste en origen se pondere con otros factores y que entren en esa ecuación del coste. Factores como reducir la huella de carbono o respetar los estándares laborales.

 

 

¿Cómo debería impulsarse el tejido empresarial nacional y de la UE?

Además de lo mencionado [el coste], otro factor a tener en cuenta es la seguridad. Hemos visto muchas alertas de productos importados que presentaban deficiencias. El técnico de la administración que hace esa licitación debe tener esto en cuenta y saber discernir ese grado de seguridad de un producto.

 

¿Qué opinión le merece que el Gobierno pusiera en marcha un fondo de reserva de material sanitario y que apenas algunas comunidades se hayan adherido a él y hayan preferido hacer sus compras por su cuenta?

 

Las comunidades intentan tomar las mejores decisiones. Habría que preguntar a ellas por qué deciden rechazar esa posibilidad y adherirse a otra. Quizás puede entrar en juego el factor de la confianza. Hay que pensar que cualquier fabricante nacional está supervisado por la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS). El grado de control de un fabricante nacional es superior a otras opciones importadas.

 

 

Buscan que se destaque el papel de las empresas que respetan las normas. ¿Son muchas las que no lo hacen?

 

Es difícil que cualquier fabricante nacional no respete las normas. Los importadores también intentan respetar las normas, pero hay un listado de la AEMPS de mascarillas retiradas por deficiencia.

 

 

¿Quién es el culpable?

Seguro que el importador lo ha hecho lo mejor que ha podido, pero ese listado ya va por 31 páginas. Es más difícil que se produzca una alerta por deficiencias con fabricantes nacionales.

 

 

¿Es difícil conseguir los estándares de calidad en España?

 

No es difícil, pero cuando uno fabrica con un estándar de calidad, el coste es más elevado. Hay que utilizar los materiales adecuados para conseguirlo. Cuando a un fabricante extranjero le pedimos que fabrique con ese estándar, curiosamente el precio sube. La fabricación de una mascarilla es sencilla, pero hay una parte esencial que es el filtro, que ha de ser de calidad.

 

 

¿Qué opinión tiene sobre el precio fijado para las mascarillas?

 

No me parece mal. El precio de mercado está por debajo del precio máximo fijado por el Gobierno. Cuando un producto es obligatorio se debe dar acceso a todo el mundo aunque sea a costa de tocar el precio. Una de las consecuencias positivas de que ahora haya un sector nacional que fabrique mascarillas es que no se repetirá el escenario del inicio de la pandemia cuando estos productos alcanzaron precios altísimos.

 

 

¿Qué pasará con estas empresas cuando termine la pandemia?

Las empresas tendremos que adaptarnos o morir. Creo que la mascarilla no va a desaparecer. Abandonaremos la pandemia con la mascarilla en el supermercado. Al final, el ser humano aprenderá de este proceso y hay gente que se siente más segura con la mascarilla. Se quedará también en lugares específicos, como hospitales o transporte público.

 

Por otro lado, no me preocupa que se desplome el consumo de mascarillas, sino que las que se pongan en el mercado sean completamente seguras. Además, las reglas del juego deben ser iguales para fabricantes nacionales y extranjeros.

 

Hay empresas dentro de la asociación que están pensando en diversificar productos. Las compañías de la asociación ya se reinterpretaron una vez y podremos volver a hacerlo. Es importante que ya que tenemos un sector fabricante de mascarillas lo mantengamos. No deberíamos volver a pasar por la situación de depender del mercado exterior para atender la demanda nacional.

 

 

¿Este sector debería tener un pellizco de los fondos europeos?

 

Por supuesto que sí. De hecho, es una de las cosas que pedimos. Si queremos una Europa más fuerte e independiente no puede volver a pasar lo del inicio de la pandemia. España tiene potencial para producir estos productos aquí, pero necesitamos inversión a nivel nacional, pero también a nivel europeo.

 

 

¿Han tenido algún contacto con el Ministerio de Industria?

Sí, nos volvemos a reunir esta semana con representantes del Ministerio de Industria y esperamos hacerlo pronto con el Ministerio de Sanidad. Les queremos trasladar la situación del sector y abordar las posibilidades de ayudas para esta industria. Cuando nos hemos reunido con cualquier institución, todos empatizan con nuestra situación y nos agradecen el servicio prestado. Pero necesitamos acciones y hechos.