La necesidad de mayor control en los productos sanitarios importados para la supervivencia de la industria y la población

Por: La Razón

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Las condiciones de fabricación en el continente asiático resultan prácticamente desconocidas

La situación que hemos vivido desde que comenzó la pandemia ha puesto en evidencia la necesidad de ser autosuficiente en lo que se refiere a productos sanitarios. Sobre todo, en un contexto en el que la capacidad de nuestro país en la fabricación de material sanitario era muy escasa y, además, nuestra dependencia hacia el exterior era total.

 

Para poder cubrir esa necesidad y garantizar que no vuelva a darse una falta de oferta en material sanitario, se han puesto en marcha multitud de iniciativas desde instituciones, organismos públicos, así como desde entidades privadas enfocadas en la fabricación de este tipo de productos. Una de las consecuencias directas de ello ha sido la aparición de un nuevo tejido empresarial, centrado en las fábricas españolas que decidieron poner todos sus recursos en la creación de este tipo de material.

 

Gracias a esto, nos encontramos en un punto a nivel nacional en el que podemos ser autosuficientes en la fabricación de mascarillas, batas y EPIs. De esta manera, podríamos afrontar cualquier crisis sanitaria potencial que pudiera darse en el corto, medio o largo plazo. Esta capacidad a la que se ha llegado requiere de una conservación de la misma ya que, de lo contrario, podrían darse graves consecuencias no solo económicas, sino también humanas.

 

Otra de las medidas que se plantea desde las comunidades autónomas y, también, a nivel nacional, es la creación de una reserva estratégica de estos productos, la cual ya está en funcionamiento en muchos puntos de la Península. Si bien esto, en primeras líneas, es algo positivo, pues permite asegurar en el corto plazo el abastecimiento de material sanitario, no lo es en el largo, pues cada producto cuenta con fecha de caducidad y, por tanto, exige ser renovada cada cierto tiempo.

 

La verdadera solución pasa por conservar una capacidad estratégica de producción, que permita garantizar la continuidad de esta nueva industria. De hecho, hoy en día, las empresas que forman parte de la Asociación Española de Fabricantes de Mascarillas, Batas y EPIs (OEsp) consiguen crear más de 160 millones de mascarillas al mes, todas ellas con las certificaciones necesarias que aseguran la calidad y seguridad.

 

Para favorecer el mantenimiento de esta industria, se requiere la participación y colaboración de la administración pública. En esta línea, el organismo debe ser conocedor de aspectos tan relevantes como el grado de control, seguridad y trazabilidad de los productos. En países como España y Europa, estos indicadores se proporcionan con mucha mayor transparencia que en otras fábricas como las situadas en el continente asiático, cuyas condiciones de fabricación resultan prácticamente desconocidas para los clientes que las adquieren.

 

Por ello, existe una necesidad de mayor control en los productos sanitarios importados para que se garantice la seguridad y, además, se preserve la nueva industria de fabricantes nacionales de material sanitario surgida a raíz de la Covid-19.