La necesidad de aprender de lo vivido tras más de un año de pandemia

Por:  Raúl Ortiz de Lejarazu Leonardo, virólogo, consejero científico y Director Emérito del Centro Nacional de Gripe de Valladolid encuadrado en la red GISRS de la OMS (Global Influenza Surveillance and Response System).

Desde que empezara la pandemia en marzo del pasado año, muchas han sido las preguntas sobre qué impacto iba a tener este virus tanto a nivel nacional como internacional, los límites que iban a plantearse, así como si la gestión de esta se estaba llevando, o no, de una forma adecuada.

 

Por ello, es importante pararse a analizar los principales puntos que estamos atravesando derivados de la Covid-19, así como hacer balance de algunas de las decisiones importantes que se han tomado, incidiendo en el papel protagonista que está teniendo desde el comienzo el abastecimiento del material sanitario.

En primer lugar, cabe destacar que la principal diferencia que estamos atravesando es que es la primera vez en la era científica que se produce una pandemia por un coronavirus. 

 

En el siglo XX hubo tres pandemias la de 1918 (gripe española), la de 1957 (gripe asiática) y la de 1968 (gripe Hong Kong) y en el XXI la de gripe A en 2009, todas causadas por virus de la gripe. Sabemos cómo se comportan los virus de la gripe, al cabo de un año o dos se vuelven estacionales y aunque en las pandemias el virus de la gripe es nuevo para los humanos, hay grupos de la población que tienen cierta protección por infecciones con virus anteriores. Para la gripe tenemos vacunas y antivirales efectivos, para este coronavirus hasta hace muy poco tiempo no teníamos casi nada.

 

Motivo de esto, es probable que haya habido en siglos anteriores pandemias por coronavirus que se hayan confundido con gripe, ya que todavía no se sabía de la existencia de los virus ni existía el diagnostico vírico.

 

En esta pandemia, el virus de la Covid-19 está viviendo una autentica “luna de miel biológica” con los humanos, sobre todo al comienzo de la pandemia, cuando la presión biológica era casi nula. Eso hizo que el virus campase a sus anchas sin nada que ejerciera una verdadera presión biológica sobre él, salvo las medidas de protección individual y las restricciones sociales que, como se ha podido ver, no están siendo siempre suficientes.

 

España, por su parte, hizo bien en imitar rápidamente las medidas que se tomaban en otros países a partir de la onda pandémica primera y la exigencia de cumplimiento extremo de dichas medidas que se tuvieron entonces. Además, sobre todo, hemos tenido la suerte de contar con unos sanitarios ejemplo de responsabilidad y pundonor profesional, sobradamente preparados.

 

A pesar de ello, también actuó de forma errónea en ciertas ocasiones. Entre ellas, debería haber anticipado desde la declaración primera de alerta sanitaria internacional, un verdadero comité de expertos y establecer medidas en el orden social en eventos como los deportivos, con grandes aglomeraciones, viendo lo que estaba pasando fuera de nuestras fronteras.

 

En el momento actual, otra incoherencia que podemos observar es la conjunción de una vacunación, que no siempre ha seguido el buen ritmo que mantiene ahora, con la permisividad en la entrada de turistas procedentes de zonas de alta incidencia del virus y con una alta proporción de variantes más transmisibles, que puede dar lugar a una extensión de éstas y un repunte de otra onda pandémica más difícil de controlar.

 

En cuanto al material sanitario, cuando las Comunidades Autónomas se encargaron de las compras de provisionamiento sanitario mejoró el panorama de los hospitales. La administración central del Gobierno que tomó las riendas al inicio de la pandemia no tenía experiencia en compras de ese tipo de material, ya que hacía más de 20 años que esas competencias estaban transferidas a las CCAA. Ahora, España es autosuficiente en mascarillas, batas, respiradores, guantes etc.

 

En conclusión, tenemos que seguir aprendiendo de los errores y mirar con visón de futuro y explicárselo a los ciudadanos para que sean corresponsables, más aun teniendo en cuenta que hemos vivido como la Covid-19 puede convivir con otros virus como la Gripe. Tenemos ejemplos como Italia, que ya está actualizando su plan pandémico frente a la Gripe, al contrario que el nuestro, que no lo estaba desde hacía más de diez años. Por tanto, aunque esto no sea gripe, existe un consenso generalizado que los planes de contingencia pandémicos, si están actualizados, sirven de gran ayuda para prevenir, por ejemplo, las consecuencias que otros virus como la Covid-19 generan tanto a nivel social como económico.