ENTREVISTA

José María Vergeles : “El que se pudiesen fabricar EPIs para nosotros es importante; saber que tenemos esa fabricación y que la podemos realizar en nuestro país”

Por: Esther Benítez – OESP.

Como consejero, si echásemos la vista atrás, ¿qué recomendaciones habría ofrecido antes en cuanto al uso de mascarillas?

 

Con la evidencia que tenemos en el momento actual, desde luego, hubiésemos hecho obligatoria su utilización con antelación a lo que en su momento se hizo. Y, probablemente, el Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias también nos hubiese dado esa recomendación para hacerla obligatoria antes de lo que finalmente se hizo por parte del Ministerio de Sanidad.

 

Creo que en esta pandemia hemos ido aprendiendo todos. Esto venía sin manual de instrucciones y hemos descubierto que lo que al principio los científicos nos decían de que exclusivamente eran para que los pacientes infectados no infectasen a los demás, se ha demostrado que de su utilización se derivan consecuencias muy positivas para evitar los contagios.

José-María-Vergeles

José María Vergeles, Vicepresidente Segundo y consejero de Sanidad y Servicios Sociales de la Junta de Extremadura

Doctor en Medicina y Cirugía por la Universidad de Extremadura. Especialista en Medicina Familiar y Comunitaria, fue presidente de la Sociedad Extremeña de Medicina Familiar.

Fue gerente del Área de Salud de Badajoz y director general de Formación, Inspección y Calidad Sanitaria de 2003 a 2007 y de Gestión del Conocimiento y Calidad Sanitarias de 2007 a 2011.

También ha ejercido como médico del Equipo de Atención Primaria del Centro de Salud Mérida-Norte de 2011 a 2015.

Actualmente es consejero de Sanidad y Políticas Sociales en la Junta de Extremadura. 

Todas las comunidades autónomas se vieron desabastecidas de material sanitario como batas, EPI… durante la primera ola.  ¿Qué cambió para que esto no fuese tan significavo tanto en la segunda como en la tercera ola?

 

Lo que teníamos al principio era una fabricación deslocalizada completamente, muy centrada en la parte de China, que estaba pasando una pandemia igual que nosotros y esto les llevó a un consumo muy importante del material que fabricaba. 

 

Nos vimos presos de una situación en la que los países de la Unión Europea en general, y España en particular, no habían previsto que este sector de la protección era un sector absolutamente estratégico.

 

 

De verdad, espero que no volvamos a caer en esa situación y que apoyemos a los empresarios que han querido dar el paso y emprender en la línea de fabricar dentro de nuestro país y dentro de la UE ese material de protección que tanta falta nos hizo al principio de la pandemia, que tan necesitados estuvimos. 

 

Llegamos a recibir ofertas con unas cifras astronómicas por el precio de las mascarillas cuando esos precios no se habían pagado nunca. Además, con situaciones donde se nos obligaba prácticamente a que adelantásemos el dinero sin saber si luego el producto iba a llegar o no. Así fue la situación de angustiosa.

Francisco Sánchez, Presidente OESP y Jose M. Vergeles, Vicpresidente Segundo y consejero de Sanidad y Servicios Socialesde la Junta de Extremadura 

Fue clave esa virtud de los empresarios para saber ver y adelantarse para prestar ese servicio, ¿qué supuso la creación de estas empresas para el Gobierno, para la sanidad y para la sociedad?

 

Un alivio muy importante. Es cierto que coincide también con un abastecimiento mayor a nivel mundial, pero sin duda, el que se pudiesen fabricar equipos de protección en general, y mascarillas en particular, para nosotros fue tremendamente importante.

Saber que tenemos esa fabricación, que la podemos realizar en nuestro país, que la podemos realizar en concreto en Extremadura, es un alivio. 

Sin duda, ante una situación de emergencia como la que hemos vivido y estamos viviendo da mucha seguridad poder contar con esa posibilidad, disponer de gente preparada para fabricar esos equipos que son tan necesarios. 

Todas las comunidades autónomas se vieron desabastecidas de material sanitario como batas, EPI… durante la primera ola.  ¿Qué cambió para que esto no fuese tan significativo tanto en la segunda como en la tercera ola?

 

Lo que teníamos al principio era una fabricación deslocalizada completamente, muy centrada en la parte de China, que estaba pasando una pandemia igual que nosotros y esto les llevó a un consumo muy importante del material que fabricaba. 

Nos vimos presos de una situación en la que los países de la Unión Europea en general, y España en particular, no habían previsto que este sector de la protección era un sector absolutamente estratégico.

De verdad, espero que no volvamos a caer en esa situación y que apoyemos a los empresarios que han querido dar el paso y emprender en la línea de fabricar dentro de nuestro país y dentro de la UE ese material de protección que tanta falta nos hizo al principio de la pandemia, que tan necesitados estuvimos. 

Llegamos a recibir ofertas con unas cifras astronómicas por el precio de las mascarillas cuando esos precios no se habían pagado nunca. Además, con situaciones donde se nos obligaba prácticamente a que adelantásemos el dinero sin saber si luego el producto iba a llegar o no. Así fue la situación de angustiosa. 

Hacía usted mención a que es un sector estratégico, ¿qué le parece que ahora diversas fábricas se hayan asociado para reivindicar juntos, precisamente eso, el importante papel que juegan y no desaparecer una vez que pase la pandemia? Piden que los gobiernos no vuelvan otra vez a los mercados asiáticos.

 

Y yo celebro que se hayan asociado porque yo sí lo considero como un sector estratégico como todos los que fabrican material de protección en su más amplio concepto. 

 

Me parece muy importante que se hayan asociado, y que además se obtenga una conclusión que nos traslade al sector público. Lo digo porque muchas veces nos escudamos en la Ley de Contratos del Sector Público y algunas veces, más de las deseables, podemos utilizar lo que serían las fórmulas en los contratos que premian el precio frente a otros criterios de calidad.

 

Creo que es necesario que se le diga al sector público es que, primero, es una industria estratégica y la unión es beneficiosa en ese sentido; y en segundo lugar, que demuestren, como lo están haciendo, que la contratación que realizan de personal es una contratación socialmente responsable, que están empleando a personas a las que les están pagando un salario digno, que trabajan en unas condiciones dignas o que son centros especiales de empleo que cuentan con un porcentaje de personas empleadas con discapacidad que les permite ser socialmente responsables.

 

Indudablemente eso tiene que ser un factor a la hora de la competencia que se realiza por parte de otras empresas que están localizadas en otros países y en las que brilla por su ausencia la responsabilidad social de las propias compañías con salarios que, desgraciadamente, no están tan asegurados o donde la mano de obra no tiene un reconocimiento como puede tenerlo la empresa española y europea. 

 

Esa segunda conclusión creo que es muy importante para la pervivencia de estas empresas. 

El hecho de que ahora se hayan asociado fabricantes de toda España, ¿cree que supondría alguna ventaja tanto para las autonomías como para el Gobierno central a la hora de adquirir ahora y en el futuro este tipo de productos sanitarios?

Creo que sí. Insisto en que lo que hace falta es que las empresas que están ubicadas aquí. 

 

Cuando pase esta pandemia probablemente toque defender ese sector estratégico sin la urgencia y sin la necesidad que hemos tenido durante este tiempo, creo que es necesario que mantengamos este tipo de fábricas. 

 

Por eso me parece muy importante la asociación y que incluso en los concursos marco que se hacen por parte del Ingesa (Instituto Nacional de Gestión Sanitaria) y por parte del Ministerio de Sanidad se premiase la responsabilidad social que tienen estas empresas. Si no, pueden estar condenadas a desaparecer porque las habrán fagocitado otra vez los precios con los que vienen las mascarillas de otros países donde las condiciones laborales, insisto, que no son las mismas.

Foto: Archivo

Sería volver a incurrir entonces en los mismos errores que se cometieron antes.

 

Por eso, es necesario que se asocien y que reivindiquen ese papel que ahora tenemos tan claro. A nadie le gustaría perder una fábrica de mascarillas porque tenemos muy reciente el dolor que hemos pasado y la angustia que hemos pasado a la hora de conseguir esos productos. Pero la memoria de la sociedad es frágil. 

¿Le comentará en la próxima reunión que los fabricantes se han unido, se han asociado bajo el nombre OEsp, Origen España

Sí, claro.

¿Comentan este tipo de situaciones en las reuniones que hace con sus homólogos  semanalmente?

 

Al principio sí, ahora ya las tenemos aseguradas y el zapato aprieta por donde va apretando. Al inicio sí que tuvimos este problema, afortunadamente ahora tenemos asegurados estos equipos de protección, pero pasó igual con otro tipo de cuestiones que al principio eran muy necesarias. 

 

El orden de prioridades ha ido cambiando a medida que ha ido evolucionando la pandemia y mucho me temo que, si no hay una asociación de fabricantes potente detrás de esta situación, este sector pase de ser absolutamente estratégico a convertirse de nuevo en un sector productivo más, donde no se le reconozca ese tipo de esencialidad a la hora de fabricar material de protección. Por eso yo celebro que se hayan unido.